Las perlas de Elena
Una de las cosas que más me seducen de Elena Poniatowska es su historia personal, tiene todos los ingredientes que se necesitan para volverse una figura de culto. Yo no sé si ya venía cargada de magia desde su aristocrático árbol genealógico o simplemente nació con la claridad mental de que lo suyo era el camino del guerrero. En casi todas sus fotos aparece sonriendo, como si de momento todas las cosas del mundo estuvieran en su lugar. Tiene una apariencia afable y dulce, nadie sospecharía de su proclividad a escarbar en la historia y no parar hasta encontrar las perlas más insólitas. Las más amargas. O las más inolvidables. Maneras de celebrar a Elena y a su obra hay muchas, una de ellas es la fundación que lleva su nombre y que, el año pasado, creó un premio de novela y cuento junto con la fundación Ventosa-Arrufat. Eventos de este tipo importan porque son un medio para recordar que la belleza siempre se abre paso sin importar cuán grande sea el caos de nuestro planeta loco. Porque la literatura salva, me consta, señores.
La Editorial Attica recién publicó la novela premiada «El método Kandinsky». Yo la leí en estos días de mucha lluvia y debo decir que la combinación de guerra sucia y tardes nubladas te deja el ánimo ligeramente inclinado a lo disidente; definitivamente hay que leer a Joaquín Guerrero-Casasola. Attica publicó además la antología «Quisiéramos olvidar» con los relatos ganadores, diez cuentos de largo aliento en un bello trabajo editorial bajo la dirección de Paola Tinoco, quien por cierto será la organizadora de lujo de las futuras ediciones del premio iberoamericano de cuento y novela Fundación Elena Poniatowska Amor y Fundación Ventosa y Arrufat. Los dos libros están en Amazon.
No quiero despedirme de ustedes sin dejarles esta invitación.
Es el domingo 26 de septiembre, me encantará verlos por ahí. Y acuérdense de llenar su vida de libros, vino, gatos, plantas, amigos y dosis importantes (pero no exageradas) de pereza.



Claus, qué gustazo saberte entre los premiados por la Fundación de Elena Poniatowska, obvio no podría decirle Elenita a alguien que admiro no sólo por su obra, sino por su congruencia política y vivencias junto con escritores entrañables como los de la onda. Mujer incansable que ha creado literatura dándole voz a los que pocas veces la ejercen, creo en eso radica su obra más importante La noche de Tlatelolco, texto monumental sin el cual creo no se recopilarían tantos cachos que forman esa realidad de la soez matanza de estudiantes. El verte compartir espacio con ella le da mucha esperanza a aquellos que estudiamos letras y que soñamos en algún momento cenar en la mesa de los próceres, y para mí, ella se acerca y mucho a los que deben ser citados y recordados siempre. Metiste un golazo y es momento de festejar, y dejar que tu cuento Hasta nunca Barcelona, sea el plato principal de una trasnochadita literaria. Abrazo.
ResponderBorrarLástima que aquí no se puedan poner muchos corazones para responder. Gracias por la lectura, gracias por las palabras. Abrazo fuerte fuerte!
BorrarPues sí se me antojaron esos libros, gracias por el dato !
ResponderBorrar;)
BorrarAh, y yo sí lleno mi vida de gatos y de pereza jaja
ResponderBorrarCual debe ser! jajaja
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